Naturaleza física

"Naturales son los movimientos del Aikido"
Morihei Ueshiba O Sensei

Eso es lo que se presenta ante nuestros ojos cuando contemplamos una práctica o una exhibición de Aikido.

Cuando estamos en presencia de grandes maestros estos movimientos cobran majestuosidad en su sencillez. Movimientos simples, amplios, fluidos y, a la vez, potentes y efectivos.

Que decepción cuando ingresamos por primera vez a la práctica!. Tal vez habíamos observado previamente una clase y, salvo nuestra inquietud sobre las caídas, nos pareció que los movimientos eran bastante accesibles. Pero ya en el Dojo no logramos reproducir esos sencillos movimientos que nos muestra el Sensei.

Todo se complica y terminamos enredados y chocando con nuestros compañeros y contra nosotros mismos a contramano del sentido común.

Cualquier actividad que comenzamos nos presenta dificultades. Nada se empieza sabiendo y todo aprendizaje exige trabajo, continuidad y regularidad.

Sin embargo, a diferencia de otras artes marciales, el Aikido nos introduce en un mundo extraño.

Podemos sentirnos torpes e ineficaces cuando ingresamos en una clase de otra Arte Marcial, pero los movimientos que nos plantea nos resultan familiares. Nuestros golpes de puños, de piernas o nuestras llaves serán débiles, desconectados del resto de nuestro cuerpo, fuera de tiempo y de distancia, pero vemos en nuestros profesores y compañeros más antiguos la habilidad y el poder adquirido en sus años de práctica.

El Aikido nos presenta una dificultad adicional. El Aikido desafía nuestra lógica, la lógica que surge de nuestros instintos.

Nuestros instintos, que nos indican que si somos atacados tenemos que optar entre huir o enfrentar el ataque, que si la decisión es enfrentar el ataque, debemos destruir antes que nos destruyan. Demoler a nuestro enemigo. Inutilizar sus capacidades físicas para actuar.

Para eso contamos con la fuerza que nos proporcionó la naturaleza y con la técnica adquirida por el entrenamiento de las Artes Marciales. Nuestras herramientas podrán ser desde las manos vacías hasta cualquier tipo de armas.

Así nos resulta claro y natural el Arte Marcial que nos proporciona potencia y técnica para destruir al enemigo.

Cuál es entonces la condición natural del Aikido?

Aikido es un Arte Marcial y ese es un concepto que siempre debe estar presente en nuestra práctica. Pero no como un conjunto de técnicas orientadas a la destrucción sino a protegernos, a proteger a nuestra comunidad e inclusive a proteger a nuestro enemigo. Disipando su impulso agresivo, creando las condiciones para ganar un aliado.

Curiosamente todas las técnicas de Aikido nos dan la posibilidad de destruir y la grandeza que muestran los grandes maestros es que en el punto de matar dan vida. Cada una de sus acciones está en el filo entre la vida y la muerte y, al optar por el camino del Aiki, eligen la vida.

Poder devastador, encausado y transformado en luz.

 


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